Título original: Caché (Hidden)
Año: 2005
Dirección y guión:
Michael Haneke.
Reparto: Daniel Auteuil, Juliette Binoche, Maurice
Bénichou, Annie Girardot, Lester Makedonsky, Bernard Le Coq, Walid Afkir,
Daniel Duval, Aïsa Maïga.
Productora: Coproducción
realizada entre Francia, Austria, Alemania e Italia.
Género: Intriga,
drama psicológico.
Caché
De sangre y egoísmo.
Otra obra
más de Haneke. Es lo primero que podría decirse. Otra que añadirse a la lista
de películas similares del autor puesto que, a pesar de los diferentes
argumentos que puedan presentarse en su filmografía, todo se reduce a lo mismo:
el despiece de la mente humana.
De la mano
de grandes actores como Auteuil y Binoche y en una coproducción internacional,
dado al enorme potencial de este director surgido de la psicología y la
filosofía, nace una obra perturbadora en su simplicidad visual y en su gran
retorcimiento de la moralidad.
Detrás de la máscara
Podría
decirse que el tema está ya muy trillado, pero lo cierto es que Haneke trata
esas disecciones psicológicas que realiza a sus personajes de una forma que
podría catalogarse como especialmente metódica y cruel. Es un autor más
centrado en las reacciones de los personajes que en los hechos en sí.
Al igual que
otras películas de su filmografía, como en Benny’s
Video, utiliza el soporte fílmico para inquietar al espectador. Lo
introduce de forma magistral en el relato, causando la primera gran sorpresa
del filme(la segunda llegará con la entrada de su casi hermanastro y la tercera
y mayor de todas, con el final prácticamente inexistente). A lo largo de toda
la película van introduciendo nuevos fragmentos de las cintas que les son
enviadas y salvo que aparezca el familiar rebobinar de las mismas, se es
incapaz de discernir si pertenecen al texto o al metatexto.
En Caché, Haneke vuelve a centrarse en una
familia burguesa aparentemente normal(tan normal como lo son para el autor los
nombres de los protagonistas, Georges y Anne, usados también en Amor, Código Desconocido y Funny
Games) que sufre una transformación total a raíz de la incorporación de un
perturbador elemento externo: unas grabaciones de su propia casa de las que
deberían haber tenido constancia(por el posicionamiento de la cámara y su
cercanía a la misma en algunas ocasiones), pero de las que no se dieron cuenta.
El nerviosismo da paso al pánico progresivamente, cuando empiezan a llegar también
los dibujos y la policía dice no poder hacer nada. La paranoia va creciendo
dentro de la pareja, que acusa la falta de comunicación y empieza a hacerse
reproches por cosas que anteriormente habrían pasado por alto.
Un genial
Auteuil muestra la transformación que un padre de familia con un trabajo
respetable y una imagen determinada conocida a gran escala(debido a su
constante presencia en televisión) sufre ante secretos del pasado que empiezan
a salir a la luz: su derrumbe psicológico, que nos muestra lo que hay tras la
máscara. Inmediatamente se vuelve colérico, orgulloso e incluso violento, aunque
no llegue al ámbito físico. A pesar del miedo no admite su culpa, no acepta que
todo ocurrió por su egoísmo en la niñez, lo que, por otro lado, ¿es realmente
reprochable? También parece indiferente ante el hecho de haber catapultado el
suicidio de un hombre, que cayó en desgracia por su culpa no una vez, sino dos.
No le importa el daño que pueda causar a los demás, solo su propia seguridad y
la de los suyos.
Por su
parte, Binoche se muestra perfectamente preocupada por su familia, nerviosa por
saber que alguien los sigue y enfadada, como es del todo normal, ante el silencio
de su marido.
Es curiosa
la reacción del hijo de ambos, que parece tener una información importante con
respecto a su madre, pero que nadie sabe de dónde ha sacado.
La película
se desarrolla en una aparente calma que, en contraste con la tormenta interior
que sufren los personajes, crea una atmósfera de tensión y de frustración. La
acción es de todo menos frenética, lo que puede llegar a aburrir a los
espectadores menos acostumbrados a este tipo de películas. El crescendo es tan
sutil que apenas te percatas de ello, pero también parece quedarse flácido
repentinamente, cuando los títulos de crédito aparecen en pantalla y piensas:
¿y qué más?
Parte de la construcción
del sentimiento de frustración, agobio e incertidumbre es llevado a cabo por
los largos planos fijos y las escenas que aparentemente sobran. Aunque la
calidad de ambos filmes es opuesta, personalmente he tenido momentos en los que
he buscado frenéticamente que algo repentino ocurriera durante esos planos,
igual que cuando vi Paranormal Activity
buscaba con el corazón en la boca la siguiente cacerola que se caería o qué
aparecería desde el pasillo oscuro.
La monotonía
y similitud de la mayor parte de las escenas hacen que aquellas en las que se
introducen actos violentos resalten especialmente: la matanza del gallo(que
murió realmente), el suicidio del que podría haber sido el hermanastro de
Georges… Sorprenden como una bofetada. La crudeza de las mismas es otro rasgo
característico de este autor de contrastes.
¿Es
realmente razonable la venganza llevada a cabo contra la familia del
protagonista por los celos de un niño? Del escueto final podemos deducir que es
el hijo del suicida el que ha estado enviando las cintas. ¿Cómo llegamos a
esto? Por la frialdad con la que trata a Georges tras la muerte de su padre y porque,
en la escena final, parece que podemos ver a un chico de sus características
hablando con un niño que parece ser Pierrot.
El filme nos
deja con la sensación de que todos los hombres muestran su verdadera cara ante
el dolor y el miedo, pero también ante el amor: el amor a nuestros padres, a
nuestra familia. ¿Qué es lo que no seríamos capaces de hacer por mantener con
nosotros a nuestros seres queridos?


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