FICHA TÉCNICA
Director.- Steve McQueen
Productor.- Brad Pitt, Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Steve McQueen y Anthony Katagas
Guión.- John Ridley, adaptación del libro 12 años de esclavitud de Solomon Northup
Montaje: Joe Walker; Diseño de producción: Adam Stockhausen;
Dirección de fotografía: Sean Bobbitt; Música: Hans Zimmer
Reparto: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Lupita Nyong'o, Benedict Cumberbatch, Brad Pitt, Paul Giamatti, Alfre Woodard
Director.- Steve McQueen
Productor.- Brad Pitt, Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Steve McQueen y Anthony Katagas
Guión.- John Ridley, adaptación del libro 12 años de esclavitud de Solomon Northup
Montaje: Joe Walker; Diseño de producción: Adam Stockhausen;
Dirección de fotografía: Sean Bobbitt; Música: Hans Zimmer
Reparto: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Lupita Nyong'o, Benedict Cumberbatch, Brad Pitt, Paul Giamatti, Alfre Woodard
¿Vivir o
sobrevivir?
12 Años De Esclavitud
es una gran obra preparada para ser éxito de crítica y para levantar a las
masas. No se puede negar que la historia es buena y está bien contada, pero
tampoco el hecho de que está grabada a posta. Podría incluso tomarse como una
metáfora de la situación global actual, un llamamiento al levantamiento de las
multitudes “esclavizadas” por el capitalismo y los gobiernos actuales, como ya
fue el año pasado la también galardonada “Los
Miserables”.
En época de crisis se disparan las historias de héroes, ya
sean con súper poderes o no y las narraciones de grandes hechos, reales o
inventados, que instalan(o al menos pretenden instalar) en el espíritu de los
espectadores un sentimiento de esperanza, de grandeza, de superioridad ante las
adversidades y de fuerza ante los opresores, que pueden ser vencidos si se
trabaja juntos, como en V de Vendetta.
Esta es una de esas películas, preparadas para los tiempos que corren, lo que
no es en absoluto reprochable.
No es la primera vez que el director británico Steve McQueen
lleva a la gran pantalla la historia de un héroe oprimido; ya lo hizo en Hunger, su primer largometraje y en Shame, aunque en este caso el héroe no
fuera tal y estuviera atado por sus propias obsesiones, las cuales Michael
Fassbender repite en parte en 12 Años de
Esclavitud. Aquí podemos ver claramente por qué repite actor, puesto que
Michael está espectacular como amo cruel y déspota, seguro de que la Ley Divina
lo había hecho superior a la raza negra.
Sus compañeros de reparto, destacando a Chiwetel Ejiofor y a Lupita Nyong’o también están
espectaculares. Su dolor, su esfuerzo por permanecer cuerdos es desgarrador, al
igual que sus esperanzas, tan dispares, de seguir con vida y de morir con un
mínimo de dignidad.
La visión de la
deshumanización de los esclavos es brutal, nos lleva a preguntarnos cómo es
posible que el ser humano se vea advocado a separarse tanto de aquello que lo
hace, precisamente, humano. Nadie ayuda a nadie, nadie dice o hace nada bajo el
temor del látigo o de la soga, por ello los pequeños signos de humanidad se
vuelven resplandecientes como una estrella: los reproches del propio Solomon o
de Patsey, que por ser la mejor trabajadora y la favorita del amo recibe todo
el grueso de la violencia de la señora de la casa, muestran que si quieres
sobrevivir, has de ser mediocre, no destacar en absoluto. ¿No es esa la lección que muchos pretenden
transmitir hoy en día?
La formación artística previa del director, experto en la
videocreación, a veces con obras sin sonido, se refleja en la fuerza de las
imágenes, de la expresión. Busca emocionar mediante la acción más que por
discursos rimbombantes y épicos, aunque no faltan las grandes frases. Las escenas de violencia son crueles, crudas y
van a los hechos, sin la necesidad de regodearse en la sangre. El sufrimiento
de los personajes llega y conmueve gracias a la magnífica actuación de sus
protagonistas.
Es un autor que no se para en detalles innecesarios, cuenta
la historia punto por punto, con emotividad y sencillez, pero con potencia. El
trabajo en general del equipo técnico es sublime, con una hermosa fotografía y
una banda sonora sencilla pero muy acertada.
Cabe destacar el papel de Brad Pitt, productor del filme,
dentro del mismo; es bien sabida la labor humanitaria y las creencias del actor
y de su esposa, por lo que tiene sentido que de vida al personaje libertador
que ayuda a Solomon, pero por otro lado le resta seriedad al verse muy forzada
su adjudicación.
En general es una película enérgica, sincera y emotiva que
llega al espectador con la fuerza de un huracán, levantando multitud de
sentimientos contradictorios: de afecto y rechazo a la par que de tristeza y
alegría. Conmueve el sufrimiento, da rabia la actitud de los patrones y alivia
el hecho de que estas situaciones, en teoría, no se den en la actualidad,
aunque sea una suposición equivocada. La voluntad de observar estos hechos
desde un prisma diferente, desde la base de una obra autobiográfica y desde el
exterior de Estados Unidos, aporta unos matices singulares, que se ven
reflejados en el éxito de crítica, galardones y público.
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